Los astronautas de la misión Artemis II aseguraron este sábado que duermen “de maravilla” dentro de la cápsula Orión, pese a las limitaciones de espacio durante su viaje hacia la Luna.

La tripulación, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, compartió detalles sobre sus rutinas y condiciones de descanso en el interior de la nave.

“Realmente nos encanta dormir aquí arriba; ha sido un día tan largo que creo que nuestros cuerpos están listos para dormir pase lo que pase”, comentó Koch. “La mayoría de nosotros ha estado durmiendo de maravilla”.

El reducido tamaño de la cápsula, de apenas cinco metros de diámetro, ha obligado a los astronautas a adoptar posiciones poco convencionales para descansar.

El comandante Wiseman explicó que Koch duerme con la cabeza hacia abajo en el centro de la nave, “algo así como un murciélago suspendido de nuestro túnel de acoplamiento”.

Por su parte, Glover descansa en uno de los rincones del vehículo, cuyo espacio interior es comparable al de dos minivans, según la NASA.

Hansen duerme en uno de los asientos de la nave, mientras que Wiseman lo hace debajo de las pantallas de control, atento ante cualquier eventualidad.

La agencia espacial diseñó un horario específico para la misión de 10 días, que incluye periodos de sueño y descansos breves para garantizar el bienestar de la tripulación.

Koch destacó que dormir en el espacio resulta incluso más reparador que en la Tierra, aunque admitió que al despertar puede haber cierta desorientación.

“Justo al despertar, tal vez sientes que estás cayendo o no reconoces tu entorno, pero es fantástico. Quiero decir, sinceramente, ser humano aquí arriba es una de las cosas más geniales de esta misión. Somos simplemente personas tratando de salir adelante”, relató.

Durante la misión, la NASA también ha implementado rutinas para despertar a los astronautas con música, como ocurrió este sábado con fragmentos de la canción ‘Pink Pony Club’.

La misión Artemis II permitirá a la tripulación alcanzar una distancia de más de 406,000 kilómetros de la Tierra y observar parte de la cara oculta de la Luna, en un hito histórico para la exploración espacial.